
Febrero es el único mes en que los equipos directivos pueden pensar el año completo sin la presión del día a día. De todas las definiciones posibles, hay tres evaluativas que rinden especialmente bien cuando se toman antes del inicio de clases.
- Primera: el calendario de evaluaciones comunes del año, con fechas de aplicación y plazos comprometidos de entrega de resultados. Lo que no se calendariza en febrero se improvisa en septiembre.
- Segunda: los indicadores que el equipo directivo seguirá durante el año. Pocos y estables: logro por objetivo de aprendizaje, brechas entre cursos y trayectoria de los estudiantes descendidos suelen ser suficientes.
- Tercera: el circuito de la información, es decir, quién analiza los resultados de cada evaluación, en qué instancia se discuten y qué tipo de decisión se espera de cada una.
Con esas tres definiciones tomadas, marzo se dedica a enseñar y no a discutir procedimientos. Y si además la corrección y los reportes están resueltos con una herramienta, el plan se cumple solo. Para dejar eso listo antes de clases, conozca las características de DigiTest.
