
Entre agosto y noviembre, los colegios con enseñanza básica y media viven una doble campaña: ensayos SIMCE para los niveles que rinden la prueba en octubre-noviembre, y ensayos PSU para los cuartos medios que rinden a fin de año. Sin coordinación, ambas campañas compiten por las mismas salas, los mismos horarios y los mismos equipos.
Algunas claves para que convivan sin colapso:
- Un solo calendario institucional de ensayos, visible para todos, en lugar de calendarios paralelos por ciclo que chocan a última hora.
- Fechas de ensayo espaciadas de modo que la corrección y el análisis de uno terminen antes de aplicar el siguiente: un ensayo sin análisis es esfuerzo perdido.
- Responsables definidos por campaña, pero una sola mesa donde se miran ambos procesos, porque los recursos son compartidos.
El otro gran alivio es tecnológico: cuando la corrección de todos los ensayos toma minutos y los reportes se generan solos, la doble campaña deja de duplicar el trabajo docente. Para que su calendario de segundo semestre respire, pida una cotización.
