
Las tutorías y los talleres de nivelación son una de las apuestas centrales de la reactivación educativa. Pero su efecto depende de dos decisiones que se toman antes de la primera sesión: a quiénes convocar y qué trabajar con ellos.
Cuando la selección se hace “de memoria”, suelen llegar los alumnos con peores notas, que no siempre son los que más se beneficiarían de una nivelación específica. Y cuando el contenido del taller es genérico, se repasa de todo un poco sin cerrar ningún vacío. La evidencia del propio colegio permite afinar ambas cosas: identificar a los estudiantes que fallan sistemáticamente en ciertos objetivos de aprendizaje y diseñar sesiones dedicadas justamente a esos objetivos.
Para eso se necesita mirar las evaluaciones con lupa: por pregunta, por habilidad, por eje temático. Es un trabajo que hecho a mano toma semanas, pero que hoy puede automatizarse sin cambiar la forma de evaluar.
Si su equipo quiere focalizar la nivelación con reportes por alumno y objetivo, pida una cotización.
