
Por estos días los establecimientos conocen los resultados del SIMCE 2022, la primera medición censal tras los años más duros de la pandemia. Es natural que la primera reacción sea emocional, sobre todo si los puntajes bajaron. Pero el valor de esta información está en lo que se hace después de la primera impresión.
Una lectura útil parte por tres preguntas: ¿en qué asignaturas y niveles está la mayor brecha?, ¿cómo se distribuyen los estudiantes entre los niveles de aprendizaje?, y ¿qué dicen los indicadores de desarrollo personal y social? Con eso, el equipo directivo puede priorizar en lugar de intentar mejorar todo a la vez.
El paso siguiente es conectar el SIMCE con la evidencia propia: evaluaciones internas alineadas al currículum que permitan monitorear durante el año lo que la prueba nacional mide cada doce meses. El SIMCE muestra la foto; las evaluaciones del colegio muestran la película.
Para construir ese monitoreo interno con reportes por objetivo y eje temático, conozca las características.
