
Pasó la aplicación del SIMCE y con ella la tensión logística. La tentación natural es dar vuelta la página hasta que lleguen los resultados oficiales, muchos meses después. Pero la semana siguiente a la aplicación tiene un valor particular que conviene aprovechar.
Primero, registre en caliente lo que se observó: asistencia efectiva, dificultades de los estudiantes comentadas por los profesores, aspectos de la organización que funcionaron o fallaron. Ese registro será oro cuando lleguen los puntajes y haya que interpretarlos.
Segundo, aplique su propia medición de cierre. Un ensayo interno en los niveles evaluados, corregido de inmediato, entrega hoy la información que el SIMCE entregará recién el próximo año, y permite tomar decisiones de reforzamiento para lo que queda del año escolar.
Tercero, agradezca y comunique. Estudiantes, familias y docentes movilizaron esfuerzo; cerrar el proceso con un mensaje institucional refuerza que la evaluación es parte del proyecto educativo y no un trámite externo.
Para tener esa medición interna con reportes inmediatos, conozca las características.
